Gigantesco destino de los sueños rotos.
Urbe de contrastes incalificables
donde el brillo y la magia de Bollywood,
recrea en su música sus frenéticos bailes.
Y su olor... India huele a almizcle y a sándalo.
a destilado de rosas y a jazmín;
perfumes de sultanes y maharajás.
También huele a suburbio,
miseria, podredumbre, detritus y enfermedad.
Niños famélicos vagando por sus calles
entre chabolas de madera y uralita.
Barrio rojo, mercadeo de jóvenes y niñas...
secuestradas, prostituidas o vendidas;
arrancadas de su propia miseria,
se consumen en un infierno sin salida.
Y muy cerca... como si nada...
sigue sonando la música.
Bailan y bailan en un imaginario idílico,
mientras la realidad más bastarda
se empeña en desmentir el sueño.
Presentado al IV Premio de Poesía "REALISMO BASTARDO" en POÉMAME